Los expertos investigadores de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) señalan que nuestro país ha sufrido los efectos de los terremotos desde que se fundaron los primeros asentamientos coloniales en el Siglo XVI.El principal sistema de fallas sismogénicas del país está formado por las fallas de Boconó (Los Andes), San Sebastian (Cordillera Central) y El Pilar (Cordillera Oriental). Este sistema de fallas de Boconó - San Sebastian - El Pilar, constituye el límite principal entre la Placa del Caribe y la Placa de América del Sur y es el causante de los sismos más severos que han ocurrido en el territorio nacional.
La característica fundamental de una falla activa es su sismicidad. Es evidente la concentración de los epicentros de terremotos en las cercanías de las zonas de fallas. Una de las zonas de fallas más importantes y mejor conocida en Venezuela es la zona de fallas de Boconó la cual, además tiene la ventaja de aflorar en tierra firme en toda su longitud y así por lo tanto es posible estudiarla. Esta zona de fallas está orientada en la dirección noroeste y atraviesa diagonalmente a los Andes Venezolanos, desde la depresión del Táchira hasta el mar Caribe en Morón. En el último tramo, antes de llegar al Caribe, corta y desplaza el extremo occidental del las montañas del Caribe. En su recorrido se puede observar en ellas depresiones tectónicas locales, de las cuales las más importantes son: La cuenca de las González, al suroeste de Mérida, y la cuenca del Río Yaracuy, entre Barquisimeto y Morón. La única falla venezolana sobre la cual existe un estudio preliminar, pero relativamente completo, es la falla de Boconó. A lo largo de toda su extensión se ha observado y cartografiado indicios de desplazamiento, particularmente los desplazamientos geológicos más recientes, ya que son éstos los prometedores en un análisis de la actividad sísmica actual y futura a los largo de la falla. Además en 1974 se inició un proyecto de mediciones geodésicas de alta precisión en las regiones de Mucubají y la Mitisús (Estado Mérida) con el objeto de cuantificar el desplazamiento local actual a lo largo de la falla de Boconó y su efecto sobre la estructura de Ingeniería tales como la represa “José Antonio Páez”. Esto implica que los rasgos típicos de la falla representan una actividad geológicamente reciente y atestiguan que es, en efecto, una falla activa.
